Parece que fue ayer cuando empecé a leer a Conny Méndez y su, "usted tiene un aparcamiento allá donde quiera que vaya" o algo así, y vaya que si lo tenia. En pleno agosto en Benidorm, en todo el centro, ahí tenia yo mi aparcamiento después de haber encontrado a esta maravillosa mujer.
Después encontré a Louise Hay y ahí, también cambió mi vida y para siempre. En parte gracias a ella hoy, estoy aquí, pues me enseñó a mirar más allá de mi corta vista, me recordó que el amor está en todas partes, y que yo formaba parte de algo mucho más grande. "No hubo, ni hay, ni habrá nadie como usted", o algo parecido, decía este ser, regalo del cielo.
Han habido más, que iré añadiendo conforme los recuerde y pueda.